” EN LA ERA DEL TIGRE, COLOMBIA RECUPERARÁ EL ORDEN, LA AUTORIDAD Y LA LIBERTAD “

En una ceremonia inédita en el auditorio de la Universidad Santiago de Cali, alejada de la rigidez del protocolo, Abelardo De La Espriella se posesionó como nuevo presidente de Colombia. Ya con la banda presidencial terciada, se dirigió al Batallón Pichincha y, frente a centenares de integrantes de la fuerza pública, dio su primer discurso.

De La Espriella les declaró la guerra a los grupos criminales, le dio una orden perentoria a la fuerza pública para combatirlos y anunció que luchará contra la corrupción. Igualmente, advirtió que fumigará los cultivos de coca, congelará el gasto público, recuperará la salud, respetará la justicia; prometió que no realizará ningún intento de asamblea constituyente y que entregará el poder en cuatro años. Se encomendó a Dios y les dijo a sus hijos que trabajará durante estos cuatro años para hacer realidad el país que ellos y todos los niños de Colombia se merecen. Así inició la era del Tigre

La posesión del presidente fue emocionante, como la campaña presidencial que precedió su triunfo. Se trató de una ceremonia llena de símbolos y momentos, alejada del estricto protocolo que caracteriza una investidura presidencial, con una alabanza liderada por el rabino David Michan, el pastor Eduardo Cañas y monseñor Francisco Javier Múnera. Y el canto del Hallelujah, interpretado por Maia. Los abrazos del presidente con su familia y la ternura de su hija Francesca en la tarima fueron algunas de las postales de la jornada.

En el batallón, el presidente dio un discurso de estadista en un tono que buscó incluir a todos los colombianos y dibujó con exactitud el mapa de lo que será su ruta de gobierno. Tras hacer los saludos a las personalidades, mencionó a Luis Felipe Yagüe, a quien describió como su “invitado especial” y el primer beneficiario de la patria milagro. “Gracias, don Luis; me honra con su presencia”, le dijo al humilde vendedor de panela de Florencia (Caquetá), humillado por haber votado por el Tigre.

De La Espriella fue claro en que el corazón de su gobierno será la gente y, en especial, los más pobres. “Sabrán lo duro que muerde el Tigre cuando se trata de defender al pueblo colombiano… El pesimismo no se puede convertir en una política de Estado”, agregó.

El presidente exaltó dos símbolos relacionados con la gesta libertadora. El primero, la silla de Joaquín de Cayzedo y Cuero, el prócer fusilado en 1816 y a quien se le atribuye un aporte fundamental en la región del Valle del Cauca. Y en segundo lugar, el nombre de Pichincha, del batallón que recuerda esa icónica batalla. “La independencia no se conserva en los libros, sino que debe lucharse cada día”, dijo.

La seguridad fue el primer tema de su discurso. “Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad”. Antes de detallar sus decisiones de Gobierno, el mandatario recordó a Miguel Uribe Turbay, a quien describió como un mártir: “Rindo un sentido homenaje a la memoria de Miguel Uribe Turbay, asesinado por los interlocutores del régimen que, gracias a Dios, hoy termina… En el cielo, Colombia nunca te va a olvidar”.

De La Espriella lanzó tres anuncios fundamentales en este frente. El primero fue relacionado con la lucha contra el narcotráfico: “Voy a implementar la fumigación con herbicidas que no hacen daño a la salud humana y no afectan el medioambiente. Ha llegado la hora de erradicar definitivamente el flagelo de los cultivos ilícitos. La coca dará paso al coco, al cacao, al café y a una agricultura honrada, próspera y libre”.

El segundo fue contra los grupos armados ilegales, a los que les advirtió que habrá dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentarse a la fuerza decidida. “El Estado será contundente contra el crimen”, precisó. Aseguró que muy pronto se publicará la lista de los grupos criminales a combatir y advirtió que con ninguno de ellos piensa negociar, como sí lo hizo el Gobierno Petro. A las Fuerzas Armadas, les prometió que tendrán protección y garantías jurídicas para esa lucha. “En sus manos está una parte esencial de la construcción de la patria pilagro”.

El presidente mencionó allí una frase de Winston Churchill: “La victoria a toda costa, la victoria a pesar del terror. La victoria, por largo y duro que sea el camino, porque sin la victoria no hay supervivencia”. También recordó a Álvaro Gómez Hurtado, quien decía que “la violencia nunca ha resuelto un solo problema de Colombia. Solo ha multiplicado nuestras tragedias” y por eso “ninguna reivindicación ideológica o política puede justificar que un colombiano levante las armas contra otro colombiano”.

En tercer lugar, De La Espriella habló de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la cual respetará, pero mantendrá bajo su lupa. “No se puede aceptar que la justicia se convierta en un mecanismo de indulgencia frente a quienes derramaron la sangre de compatriotas”, dijo y aseguró que no permitirá que los perpetradores de la guerra sean tratados con “guantes de seda”. Luego aclaró: “Respetaré el orden jurídico vigente sin que ello signifique revisar con rigor la naturaleza y los efectos de una jurisdicción que nació sin la aprobación popular”.

De La Espriella dio un discurso conciliador y respetuoso con la oposición y las otras ramas del poder público: “No hay espacio para la intransigencia. Llego con el ánimo de convocar a todos mis compatriotas… Todas las fuerzas políticas, las que acompañan al Gobierno como las que ejercen oposición, tendrán garantías. En la patria milagro nadie será perseguido por pensar distinto… Las mayorías tendrán derecho a gobernar y las minorías a hacer oposición con las mismas garantías que les reconocen la Constitución y la ley”.

Sobre la Rama Judicial hizo unas menciones importantes. “Ocupa un gran lugar imprescindible en el orden republicano, pero también en mi corazón”, aseguró. Habló de la Corte Constitucional, el Consejo de Estado y la Corte Suprema de Justicia y advirtió que de “la autonomía y de la autoridad de la justicia depende la estabilidad de la patria. Mi gobierno no va a desafiar a los jueces. Nunca los señalaré”, prometió.

El presidente cerró una de las discusiones que más temor había generado en los últimos meses. “En mi gobierno no se abrirá camino a ninguna constituyente de ninguna naturaleza. No creo en asambleas para alterar las reglas de la república, prolongar el ejercicio del poder o rehacer las instituciones al capricho de quienes gobiernan”.

El mandatario evocó una frase de Thomas Jefferson, quien decía que ninguna excusa debía prevalecer sobre el principio de la rotación del poder. “Gobernaré durante los cuatro años que ordena la Constitución. Trabajaré cada uno de esos días con sus noches. Cuatro años son más que suficientes… Al cumplir este término, entregaré la presidencia”, concluyó.

Otro de los grandes temas de su discurso fue la corrupción. El presidente aseguró que el erario había sido tomado como un botín. “Eso se ha acabado”, remató. Y aseguró que resguardará los dineros públicos con “siete llaves”, como era la máxima de Marco Fidel Suárez.

Habló de proteger el erario con inteligencia artificial y cadenas de blockchain, pero aseguró que es la unidad del país contra este flagelo lo que será realmente efectivo. “A los corruptos no los despacharemos con una condena moral… Acudiré a la justicia de otros Estados y a los mecanismos de cooperación internacional”, aseguró.

En su discurso, De La Espriella habló de los hallazgos que han encontrado en el empalme, liderado por el vicepresidente José Manuel Restrepo, a quien describió como “amigo, compañero de lucha y hermano… que será un guerrero fundamental en la inmensa tarea de reconstruir a Colombia”.

Se conoció que uno de los productos finales del trabajo de empalme del vicepresidente será un Libro de la verdad, que detallará lo que han encontrado. “Mirar hacia adelante no significa descuidar la verdad”, aseguró el primer mandatario.

El presidente también hizo anuncios económicos de gran envergadura.El centro de su apuesta será el recorte del gasto estatal y la eliminación del impuesto al patrimonio, por lo que propondrá una reforma tributaria para hacer un reajuste a las finanzas públicas. “Mi gobierno presentará una reforma estructural del sistema tributario para simplificarlo”, manifestó el mandatario, quien también se comprometió a garantizar la independencia del Banco de la República.

Uno de sus mayores lamentos fue sobre la situación de Ecopetrol, que durante el Gobierno Petro fue “alevosamente depredada”, y aseguró que recuperarla es una “prioridad definitiva” para su administración, lo cual incluirá una apuesta por la seguridad energética que contempla fuentes alternativas de energía y “fracking responsable y sostenible”.

También hizo público el plan para enfrentar el fenómeno de El Niño, para el que tiene “decisiones regulatorias y de inversión para evitar apagones”, prometiendo proteger embalses y diversificar la matriz energética.

En su discurso hubo espacio para hablar del campo colombiano, al que le prometió un “renacer”, y la situación crítica del sistema de salud: “Consecuencia de decisiones equivocadas que deterioraron el servicio de millones de compatriotas”, por lo que aseguró que recuperará “lo que se ha deteriorado”.

También habló sobre la educación: “Queremos formar ciudadanos íntegros y profesionales altamente calificados, capaces de responder a las exigencias del mundo contemporáneo”. Igualmente, dijo que las instituciones no se pueden convertir en lugares de “adoctrinamiento político”.

Les hizo un reconocimiento a las tropas como comandante de las Fuerzas Militares y de Policía, acto protocolario que simboliza un vínculo cercano y de respaldo, luego de las tensiones que marcaron la relación entre el presidente saliente y las fuerzas.

En sus palabras de arranque, en las que mostró una lectura de país en cada sector y sus prioridades para el primer tramo de su mandato, también reconoció la trascendencia de su compromiso con los colombianos: “Que sean los hechos los que hablen por mí”.

Y recalcó: “No ignoro la magnitud de la tarea que hoy asumo y del inmenso peso de la responsabilidad que se deposita sobre mis hombros”.

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